Intoxicaciones en Animales Domésticos y Silvestres.

Dr. Méd. Vet. Pedro Zeinsteger
Facultad de Ciencias Veterinarias – Universidad Nacional de La Plata
Buenos Aires – Argentina.
E-mail: pzeins@fcv.unlp.edu.ar

Las intoxicaciones en animales domésticos de especies convencionales (caninos, felinos, bovinos, equinos, etc.) y no convencionales (conejos, tortugas, aves, etc.) constituyen eventos frecuentes, ocasionalmente también se dan en animales silvestres. En la mayoría de los casos son situaciones accidentales: una mascota ingiere medicamentos de uso humano que quedan a su alcance, o bien su manto piloso resulta contaminado con algún producto químico. Bajo la clasificación de “accidental”, también se incluyen aquellas situaciones en las cuales el tutor, por desconocimiento de la fisiología metabólica particular de las diferentes especies, administra medicamentos de uso humano que pueden provocar serios daños a la salud. En el hogar existen, además, numerosas sustancias que pueden ser peligrosas para perros, gatos y especies no convencionales, particularmente productos desinfectantes e incluso plaguicidas. Ciertas plantas ornamentales también constituyen un peligro para las mascotas, especialmente en animales de corta edad. Y, en algunas regiones geográficas, especialmente en ambientes semirrurales y rurales, los animales productores de toxinas (serpientes, arácnidos, insectos) también pueden provocar daños a la salud de los animales.

            En el caso de las grandes especies, la mayoría de las intoxicaciones ocurren por el consumo de plantas tóxicas, especialmente en aquellas épocas del año en las cuales escasean las precipitaciones, y en las que las malezas crecen sin inconvenientes. En estas situaciones, el hambre hace que los animales pierdan la capacidad para seleccionar el alimento, consumiendo accidentalmente plantas de reconocida toxicidad. También son posibles los accidentes por ofidios venenosos, y ocasionalmente por acceso a plaguicidas. En el caso de las especies silvestres, las herbívoras cuentan con mecanismos de defensa que van incorporando a lo largo de su vida y que les permiten discernir entre especies vegetales comestibles de las tóxicas, si bien también están expuestas a los plaguicidas usados en agricultura. Y, en el caso de especies carnívoras, son frecuentes y tristes los casos en los cuales aparecen muertos animales de diferentes especies, como cóndores, pumas y zorros, debido a que la gente coloca carcasas de animales impregnadas con plaguicidas, especialmente con carbamatos.

            En perros y gatos, la mayoría de las intoxicaciones por medicamentos de uso humano van de la mano de antiinflamatorios no esteroides (especialmente ibuprofeno y diclofenac) y fármacos analgésicos antipiréticos (paracetamol o acetaminofeno). El tutor desconoce las particularidades metabólicas que propician la toxicidad de estos medicamentos en ambas especies. Perros y gatos poseen una tasa de glucuronoconjugación más lenta que la especie humana (en especial el gato), además de que muchos medicamentos de uso humano realizan una extensa circulación enterohepática en las mascotas, incrementándose la permanencia en el organismo y, por lo tanto, el riesgo de intoxicación. Son muy frecuentes las manifestaciones digestivas, relacionadas a la capacidad ulcerogénica de los AINES, e incluso en ocasiones se instaura falla renal que puede resultar mortal. El paracetamol es un fármaco que tiene indicación en ciertas enfermedades del perro, que debe sin embargo manejarse con cautela por un profesional; en el gato, por el contrario, no posee indicación terapéutica. Este fármaco produce en ambas especies metahemoglobinemia severa, en ocasiones con daño hepático. En estas intoxicaciones, y en otras, el tratamiento se basa siempre en intentar controlar cada uno de los signos que se presentan, ocasionalmente se disponen de antídotos.

            Para las grandes especies, instaurar un tratamiento adecuado y a tiempo no siempre es posible, y resulta muy frecuente hallar a los animales muertos. En estos casos resultan fundamentales los estudios post-mortem (considerando también los signos ante mortem). Junto con la necropsia y toma y remisión de muestras al laboratorio para estudios histopatológicos, es posible enviar muestras de contenido ruminal o estomacal (según la especie) para su análisis en búsqueda de fragmentos de especies vegetales tóxicas. También se pueden enviar muestras para el estudio de presencia de plaguicidas.

            En la mayoría de las casas de estudio de Medicina Veterinaria de América Latina no suele impartirse una formación suficiente en toxicología a sus estudiantes, esto obliga a los nuevos profesionales a tener que capacitarse luego de la graduación, a fin de mantenerse actualizados en la temática. Resultaría, por lo tanto, de gran ayuda la incorporación de materias o cursos específicos de toxicología (muchos de ellos se dan incluidos con farmacología, con pocas clases dedicadas a la temática toxicológica), que sin duda redundarían en una mejor formación de los estudiantes, futuros profesionales.

Para leer más sobre el tema:

•⁠  ⁠Gupta RC. Veterinary Toxicology: Basic and clinical principles. 2025. 4th. Ed. Elsevier.

•⁠  ⁠Zeinsteger P. Abordaje terapéutico de las intoxicaciones en pequeños animales. 2019. Ed. Multimédica Ediciones Veterinarias.